Publicado en la edicion Melissa López con estilo...
Naturaleza y conciencia: Pilar Sierra de Queijeiro
Mujer tenaz e incansable, Pilar Sierra ha construido su propio paraíso verde con constancia y un gran amor por la naturaleza y la ecología en general
FOTOS: FRANCISCO MUÑIZ / TEXTO: KARLA ZULEMA ORTIZ
Entrar en el jardín de Pilar Sierra de Queijeiro es como sumergirse en los largos pasillos de las casonas de México en el siglo 19, con acabados en cerámica y madera, las columnas exteriores y la gran diversidad de flora que ahí se encuentra estratégicamente colocadas a lo largo del corredor y en anaqueles y colgantes.
El paraíso que ha construido Pilar se materializó hace 18 años, cuando vino a vivir a Saltillo, “con mi jardín tengo aproximadamente 18 años, este jardín lo comenzamos mi esposo y yo, tratamos de hacer una casa estilo mexicano y fuimos metiéndole plantas que no encontrábamos aquí; vendimos una casa que teníamos en Cuernavaca y nos trajimos las plantas, el primer año yo llegué muy emocionada con una piñanona que media más de seis metros, fue mucho esfuerzo y trabajo traerla y el primer año en el mes de noviembre empezó a hacer mucho frío, cuando salí en enero mi piñanona estaba ya congelada y muerta, fueron días y semanas de lamentarme y decir que mejor la hubiera dejado allá para que siguiera viviendo, entonces mi esposo me dijo que no me preocupara que me iba a enviar más piñnonas y que las iba a crear y a aclimatar y fue así como empecé a estudiar sobre las plantas”, cuenta Pilar Sierra.
Al principio la saltillense de adopción se dedicó a observar, ver lo que había en Saltillo y a darse la vuelta por las colonias para analizar qué plantas se daban mejor en los jardines, platica Sierra de Queijeiro que también trajeron una benjamina y se heló, “cuando empezamos a poner otro tipo de árboles frutales, se helaban, llegó un momento en el que dije que ‘para hacer un jardín hay que observar el clima’ pero desafortunadamente desde hace unos 18 años que tengo viviendo aquí en Saltillo empezamos con el cambio climático que antes nunca nos había preocupado; no nos dimos cuenta que el cambio climático se veía venir y que iba a trastornar la vida de todos los seres humanos de este planeta, así como ahora vemos que un día es caluroso y otro es frío, esto es parte del cambio climático que hemos provocado nosotros como seres humanos y que nunca nos quisimos dar cuenta de que teníamos qué hacer algo para que esto no sucediera. Advertí que había qué hacer algo empiezo a meterme en todo esto, me invitan al Club de Jardinería y empiezo a trabajar, me da mucho gusto porque aparte de que estoy aprendiendo, voy a los congresos”.
Acerca de estos congresos de jardinería que se organizan cada determinado tiempo, Pilar Sierra de Queijeiro relata que son una verdadera fuente de aprendizaje, “en los congresos aprendo más y como somos realmente poca gente la que nos gusta asistir a estas reuniones, unas porque no las dejan sus maridos o por otras cuestiones, sin embargo cuando uno sale es cuando más aprende, en los congresos te ilustras y vas aprendiendo, no nada más es cuestión de ponerle jardincito a mi patio y plantar unas palmeras que se dan muy bien, sino que también le tengo que dar más verde para ayudar al planeta, por eso decidí forrar mi casa de verde”.
Pilar Sierra de Queijeiro exhorta a todos para adquirir esa conciencia ecológica que permita ayudar al planeta en general, “hay que poner nuestro granito de arena porque aunque sea sólo uno es lo que hará la diferencia”, dice Pilar, “los jardines no solo son una belleza al contacto con el ser humano, también son un apoyo para el crecimiento de nuestro mundo, queremos que subsista el planeta pues hay que cuidarlo, hay que crear áreas verdes, no hay nada mejor que el verde, aparte es naturaleza, ayudas a la biodiversidad, ayudas al ecosistema y al mismo tiempo ayudas al manejo trópico de los seres vivos”.
